Karma para Rato

No es el único, pero el caso de Rodrigo Rato es digno de estudio. Un hombre de buenísima familia que cuando le tocó ponerse al mando de su emporio empresarial, se arruinó. Esto no sirvió para empañar su imagen lo más mínimo.

Años antes de esto, Rato padre le compró a su hijo un escaño en AP, donde su verbo y pose elegante pudo lucirse para vender el discurso del neoliberalismo (nótese que una vez más tenemos como abanderado del pensamiento económico a alguien sin formación económica) en la feliz época de la caída del muro, el fin de la historia, el pensamiento único y la corrosión acelerada de los gobiernos González.

Por fin llega 1996 y nuestro protagonista llega a «superministro» económico, donde lleva a cabo una política de capitalismo de amiguetes, privatizaciones de monopolios, políticas «de fomento del ahorro» que dispararon el endeudamiento, y la siembra de una monumental burbuja inmobiliaria. A este saqueo y debilitamiento de las estructuras del Estado y la economía general se le llamó el milagro económico.

Satisfecho con la herencia envenenada que dejó en su país, pasó a la jefatura del FMI. Un bonito premio de consolación para él por no haber sido El Sucesor de Aznar, un alivio para sus rivales políticos que se lo quitaban de encima, y una oportunidad de aprovechar el prestigio acumulado.

Pasan los años.

El FMI, pese a su (generalmene justificada) pésima imagen, parece ser el primer sitio donde empiezan a calarlo. Entre eso y su «aburrimiento», decide abandonar el puesto en 2007, poco antes que la Gran Recesión estalle y haga falta trabajar de verdad. Salen algunas voces sobre la apatía e incompetencia del personaje. Según Wikipedia:

Un informe interno del FMI de 10 de enero de 201110 realiza una crítica a la actuación del organismo entre 2004 y 2007, período en el que hubo tres directores gerentes y entre los cuales se incluye Rodrigo Rato. El informe señala que se vivió en una burbuja de optimismo mientras se gestaba la mayor crisis financiera desde la Gran Depresión (1929). La conclusión fue que las deficiencias internas impidieron prevenir la crisis. El informe cita deficiencias organizativas, batallas internas, falta de comunicación, sesgos analíticos, presiones políticas, autocensura, y falta de supervisión y control por parte de la dirección del FMI. El informe reconoce también que muchos de esos problemas fueron heredados por Rato y surgieron una década antes.

Pero son asuntos menores. Sigue gozando de gran prestigio.

Tras ocupar algunos lucrativos consejos de administración, vuelve a la primera fila en 2010 como presidente de Caja Madrid, luego BFA, que luego tomaría el nombre comercial de Bankia. Y aquí comenzó la cuesta abajo. La ruina de la entidad, la disparatada fusión con la también saqueada Bancaja, las estafas que supusieron el intento de financiación con las preferentes y la salida a bolsa fueron demasiado hasta para su recubrimiento de teflón.

Curiosamente, aquí ya se encontró el agujero hecho y ha sido el destrozo donde menos responsabilidad ha tenido, limitándose a hacer «lo que se espera que haga», tarjetas opacas incluidas.

El actual descubrimiento de sus chanchullos fiscales no hace sino resaltar que ya ha caído en desgracia entre los suyos.

Es altamente improbable que acabe en la carcel o con un daño real a su patrimonio; pero al final, muy al final, ha conseguido que le abucheen en la calle y le vean como en realidad ha sido siempre.

Esperemos que el karma corra un poco para ponerse al dia. La lista de mentecatos con prestigio es larga.



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