Felizonia is not Spain

Aquí también llegó la cuestión catalana.

Si tomamos la definición de Ernest Renan, que decía algo así como que lo necesario es la creencia y la voluntad de serlo, parece bastante poco discutible que Cataluña es una nación.

Si buscamos rasgos objetivos, campo etéreo donde los haya, es mucho más discutible. No hay diferencia étnica, cultural (lengua aparte) ni de carácter que permita establecer diferencias identitarias entre un peninsular de otro, y mucho menos para considerarlo superior, como los buenos nacionalistas sostienen.(Evidencia que también es aplicable al nacionalismo español. Que en el país de la chapuza, el escaqueo, la envidia y el sectarismo no haya mucho para mirar por encima del hombro a los demás poco importa).

Pero el meollo de la cuestión es que el actual proceso independentista es ridículo por sus argumentos. De acuerdo que basta escuchar un españolista para querer tomar las de Villadiego, pero echamos un vistazo a lo que dicen los alegres independentistas:

Opresión: Imposible razonar que los regímenes opresivos lo han sido para todos. Y menos que en la actual democracia la supuesta minoría oprimida se haya hecho con el discurso políticamente correcto y la verdad oficial.

El anticatalanismo: ¿Fue antes la gallina o el huevo? Platon no está lo suficientemente documentado en este aspecto sobre los últimos sigos, pero sí en las últimas décadas. Un pueblo que dedica su existencia a decir que es diferente y mejor que el resto no puede generar simpatía alguna. Recelo en algunos casos, y hartazgo en otros. Este es el caso de Platon, que desearía un referendum en toda España para poder votar SI.

1714: El engaño de transformar una guerra de sucesión en una de secesión. La histora es un sinfin de mitos y manipulaciones, especialemte para los mitos fundacionales, pero hay que tener un cierto recato. La ironía de que Cataluña florezca económicamente bajo regímenes centralistas no se suele citar.

España nos roba: El argumento supremo. En primer lugar hay un error de concepto, puesto que como Cataluña es parte de España (una España sin Cataluña ya es otra cosa; sería también inexacto pero más próximo a lo que de verdad quieren decir Castilla nos roba. No parece muy comprensible decir que se estan robando a sí mismos).

En segundo lugar el razonamiento del expolio fiscal que se basa en la relación entre aquello que se apora y se recibe. Según este argumento (defendido con furia por pretendidos izquierdistas) los más ricos deberían pagar menos impuestos, puesto que en general no utilizan servicios públicos. Y los ciudadanos pobres deberían repagarlo todo, porque con la birria de impuestos que pagan nunca se llegará a cubrir el gasto que genera esa ralea de gandules.

Finalmente tampoco se tiene en cuenta la solidaridad económica en forma de mercado cautivo que ha tenido el resto de España durante todo el proceso de desarrollo del capitalismo catalán. Ni una mención al meticuloso proteccionismo aplicado hasta la entrada en la CEE.

Felizonia: ¿Cómo sería una Cataluña independiente? Según los más sesudos analistas, algo tal que así:


http://www.youtube.com/watch?v=WZZR6LdfD8I

Porque aquellos interesados en los negocios, saben que mantendrán el euro y la membresía de la Unión, bajo el poderosísimo argumento de somos demasiado importantes como para que nos dejen de lado (¿¿??). De modo que sin el lastre español, surgiría en cosa de meses el Luxemburgo del sur a coste 0.

Pero eso no es todo, los izquierdistas fetén podrán estar fuera de la UE, y sus tiránicas instituciones (Troika) y crearán un modelo económico social, sostenible e independiente del capital internacional.

Todo al mismo tiempo.

¿Quién no querría apuntarse a la aventura de vivir en el pais de Schrödinger?

6.232

Ésos son los empleos diarios que deben crearse de aqui a final de legislatura para cumplir la infalible (como todas) promesa del insuficientemente valorado Esteban González Pons. O lo que es lo mismo, 186.960 al mes o 2.243.520 al año. Unas cifras al alcance de… los EEUU, cuya economía sí está en recuperación y es 9 veces mayor.

Realmente es poca cosa para un gobierno que está henchido de triunfalismo después una magnífica trayectoria de dos años de injurias y ridículos.

Desde que los que saben están en el gobierno se han destruido 1.049.300 empleos; 850.400 el primer año triunfal y 198.900 en el segundo; según los datos EPA, del 4º trimestre 2011 en adelante. Se puede consultar aqui.

Si algo tiene de positivo este dato para el Desgobierno es que la brutalidad del aspecto cuantitativo eclipsa por completo al cualitativo. Porque aquellos que conservan su empleo, no sólo están en peores condiciones inmateriales (inseguridad, estrés, ambiente de trabajo, relaciones con superiores, proveedores o clientes…) sino también en el aspecto material. Los salarios bajan, aunque claro, ejemplos como Carlos Fabra o Messi maquillan la estadística. Y provocan espejismos entre la clase dirigente que hasta es capaz de decir honradamente que los salarios suben y que se vive muy bien. No es el caso de Montoro o De Guindos, quienes forzosamente se encuentran las estadísticas en sus mesas cuando éstas salen, pero otros sí viven en burbujas estilo Mato.

-Oiga, si ud. dice eso ¿cómo es que el paro ya ha empezado a bajar? ¿eh, mentiroso?-

No, no hay mentira ni manipulación. Del mismo modo que según con qué dato se compare, se puede decir que el desempleo baja:

La tasa de paro mide el % de población que desea trabajar (activa) pero no lo hace. Y la población activa no es estática. Si esta población activa baja más rápido que el número de empleos, el paro se reduce, pero desde luego no es un síntoma de prosperidad. Y es lo que ha ocurrido.

Extranjeros que retornan (¿cómo llamar al fenómeno: efecto estampida?), nacionales que emigran (Vente a Alemania Pepe parte 2), jubilaciones más o menos apresuradas y los desanimados, aquellos cuya situación no ha cambiado pero dejan de ser considerados población activa (actividades domésticas, mendicidad…). Sobre ellos no se suele hablar, como corresponde a un país tan clasista como éste.

Pues bien, éste es el escenario en el que el Desgobierno considera que su política está dando los frutos deseados. Y sigue siendo el primer partido en apoyo electoral.

it’s the gayest of all Disney features!

Saludos-amigos-cartel
(Fuente: Blogdecine.com)

Una clara muestra del paso del tiempo, y cómo altera el valor de las cosas, incluidas las palabras. Esta frase como reclamo a día de hoy es absolutamente impensable, menos todavía si fuera con la misma productora.

2013: año sin karma

Llega la ya típica entrada balance-expectativas del cambio de año, justificada esta vez por la acumulación de acontecimientos, propios del principio de «doctrina del shock».

Porque 2012 iba a ser el primer año del karma: el comando que durante años se regocijaba con el «disfruten de lo votado» comenzaba a menguar, al igual que algunos de los que antaño llamban «vagos y parásitos» a los parados se veían forzados a pedir ayudas y subsidios asistenciales, la Corona veía desaparecer su prestigio en cuestión de horas, e incluso Rodrigo Rato comenzaba a tener mala imagen (increíble que alguien con tan extenso currículum de ruina siga teniendo cierta aura de respetabilidad aún hoy); Artur Mas se daba un sonoro perdigonazo en el pie, Sarkozy lograba el mandato presidencial más corto en décadas; incluso a pesar de la autoexplusión de Dominique Strauss-Kahn (otro que también ajustó algunas cuentas); y el Partido Republicano perdía la Casa Blanca con amplio margen.

Pero a pesar de lo dicho, era aún demasiado poco: tocaba hacer justicia de verdad; y ésa era la esperanza para 2013.

Pues bien, de eso nada.

En los primeros dias del año podíamos ver que Rato encontraba un sillón en Telefónica e incluso el Banco Santander (si tienen acciones VENDAN YA ¡YA!); Después vemos que la única gente que debe temer a la acción de la justicia procesal son los jueces diligentes (véase Garzón-Gürtel y crímenes del franquismo-; Silva-caso Blesa-; y Castro-Caso Noos-) los técnicos de Hacienda honrados, la UDEF y en general todo aquel que meta la mano en asuntos que tengan que ver con la gente poderosa de verdad.

En medio de todo esto hemos podido contemplar cómo el ejemplar Carlos Fabra ha sido finalmente condenado por delitos fiscales (como Al Capone), quedando fuera el de cohecho. Y por supuesto, aquí no pasa nada. Como tampoco escandaliza que Matas pida el indulto. O que 45 diputados valencianos pidan otro para un alcalde corrupto amiguete. O que en Madrid el compadreo de las contratas sea contínuo. No hay justicia en ningún orden.

Quizá un poco en la poética: De aquella ocurrencia del eje de la prosperidad ha quedado a la vista de casi todos que se trataba del eje de la corrupción y el despilfarro. La venda cayó primero en la C. Valenciana, con la ruina general y los famosos trajes de Camps. El agujero aún no ha terminado de crecer y engullir víctimas; la última y más vistosa es RTVV, cuyos empleados (a diferencia de Telemadrid) callaron durante 18 años de nada, y ahora piden (y obtienen) solidaridad. Después Baleares, donde no se han terminado de investigar todos los tejemanejes de Matas y donde Unión Mallorquina ha desaparecido. Finalmente Madrid, con el relajante ridículo olímpico, el berlanguiano número de Eurovegas, y la huelga de limpieza ha terminado de socavar su imagen de dinamismo económico a pesar de la corrupción.

Pero aún así, el PP seguiría siendo el partido más votado, no sólo en estos solares, sino en el cojunto del país. Y eso después de Bárcenas, de la insufrible cobardía de Mariano, de la falta de coordinación y los desmentidos y contradicciones contínuos (¿alguien recuerda las críticas de improvisación al gobierno anterior?), el nepotismo descarado (¿verdad Carromero?) el yihadismo ideológico que no ha dejado colectivo sin atacar (Aborto, LOMCE y Ley de Seguridad para políticos); después de todo esto, sigue siendo el primer partido según todas las encuestas.

Así no puede haber karma alguno con esta gentuza. El karma cae sobre el cuidadano, que aplaude sus cadenas.

¿Y la izquierda? Si bien por primera vez en años, se empieza a oir en ciertos actos y discursos apelaciones a la unidad (condición necesaria pero no suficiente para afrontar la crisis total: económica, moral, política, institucional) que afronta el país (y también Europa), desde las cúpulas aún no se da nadie por aludido. Y entre el vulgo, se mantiene el obcecado iluminismo de la pureza y de caza-al-disidente. Leer los comentarios de un diario hace hervir la sangre. Ejércitos de Anguitas los pueblan. Y apelando a las urnas vacías. Bravo.

Si 2013 ha sido un año de recesión, desigualdad, pobreza y oprobio, no es eso lo peor. Lo peor es que no ha habido nada que induzca a confirmar una esperanza de que haya algo que pueda cambiar a mejor. Los peores, los inmorales, los demagogos siguen forrándose descarada, ilegal e impunemente; y la gente normal está recibiendo lo que merece.

Y toda esta esta desazón sin hablar de Europa (el problema económico) ni Cataluña (el suicidio político).

¿recuperaqué?

Una nueva desvergüenza recorre el país desde hace dos meses, aproximadamente. Se trata del mantra de la «recuperación». Que esta vez sí, que es la buena. Que todo marcha estupendamente. Que los sacrificios de la mayoría para el capricho y beneficio de unos pocos ha valido la pena, y que por eso hay que seguir sacrificándose.

Un trimestre de crecimiento positivo (¡un 0.1%!) una prima de riesgo de 240pp (cuando superar la barrera de los 100 fué una catástrofe cuando gobernaba El asesino de Manolete) y un trimestre de reducción del paro EPA (reducción del paro motivada por reducción de población activa -migración o desistimiento-, puesto que los empleos «fijos» bajaron más que los empleos temporales creados), y un cambio en los flujos de capitales (de la estampida del año pasado a la llegada de algunos fondos buitre) han servido para un impúdico vertido de propaganda que ha calado a todos los niveles, y eso es lo preocupante.

Antecedentes

Cuando la época de los ahora malditos brotes verdes (verano 2009, aproximadamente) se estaba llevando a cabo un programa presupuestario expansivo simultáneo y coordinado para evitar el colapso del sistema, y se logró. Eran los tiempos de «refundar el capitalismo» ¿recuerdan?. Inmediatamente después, y con la excusa del caos griego (el problema era real, pero lo que pasó después no tenía porqué haber ocurrido) se implantó en la UE un programa opuesto, pero más ferreamente disciplinado que el expansivo y así llegaron los rescates de Gracia, Irlanda (el país que lo hacía todo bien), Portugal y España (aunque la prensa siga negándolo). Entretanto, el resto del mundo se seguía recuperando. Tras las elecciones parlamentarias de 2010, los EEUU también se descolgaron de tener un plan sistemático de recuperación, aunque a diferencia de la UE tienen un gobierno central y un banco central operativos, no como el encorsetado BCE y el inexistente gobierno UE.

Todo este capítulo ha caido en el olvido.

¿Y ahora, qué?

Ahora tenemos una UE que emerge de una innecesaria doble recesión, con los países rescatados hechos trizas. En el caso de España, lo más -lo único, más bien- positivo es la positiva balanza comercial (lograda por el hundimiento del gasto interno) y el tonteo con la deflación.

La deflación es una cosa curiosa: en sí misma es un grave problema porque salir de él es ciertamente complicado, y es incompatible con un crecimiento consistente. Pregunten en Japón desde 1990. Sin embargo, es lo que se está buscando desde hace años (recortes, reforma laboral…) y ahora empiezan los plumillas a decir que a ver si no es buena idea. Asco.

Y de guinda (no confundir con el ministro), tenemos los datos de crecimiento del último trimestre: cómo serán de sólidos que el Banco Central Europeo ha vuelto a bajar los tipos de interés.

Pero que nadie se preocupe, la gente que sabe, los buenos gestores que están al timón de la nave nacional, seguirán diciendo payasadas que dudo mucho que tengan algún tipo de coste político.

Editado 19-11:
Un gráfico que representa muy bien la gloriosa recuperación, a escala europea:

(Fuente: Blog de Krugman)

el lado oscuro de Obama

Sale este blog de su letargo por pura obligación moral. Hace pocas entradas (pero aproximadamente un año ya) desde esta bitácora seapoyaba explicitamente la campaña por la reelección de B.H. Obama.

Después que esta se matarializase, han salido a la luz pública algunos asuntos preocupantes, siendo el principal el caso Snowden, en el que un joven miembro de CIA (¿o la NSA?) hacía público que se estaban espiando millones de comunicaciones electrónicas, nacionales y extranjeras, a gobiernos y a cuidadanos particulares.

La reacción exterior no ha sido precisamente airada. En Europa, parte de la prensa y opinadores han hablado de humillación, pero oficialmete nada de nada.

Puertas adentro, la respuesta ha sido una sorprendente docilidad por parte de la prensa y el público general. La tradicional desconfianza en el Estado (y especialmente si es bajo un gobierno con etiquteta progre) propia de los norteamericanos se desvanece si usamos la palabra seguridad.

Y aqui entramos con el meollo del asunto. Si bien algunos artistas del postureo escrito se sorprenden de que la administración Obama defienda (lo que cree que son) los intereses de su país, y por ello lo califican de fraude, es cosa suya.

Otra cosa es la metodología. Tanto el uso de los llamados drones, como la cobertura de golpes de Estado (Honduras, Egipto) y por supuesto el espionaje sistemático de comunicaciones, son moralmente repudiables y políticamente reprobables.

En este aspecto, cabe darle la razón a algunos redactores de la prensa del Movimiento: con Bush o cualquier otro republicano antiintelectual, el tratamiento infortativo de todos estos hechos hubiera sido muy diferente.

Y usar, como en el caso de Guantánamo, la excusa de que son prácticas del gobierno anterior no es válida. Precisamente su mandato debía dedicarse a deshacer el caos político y económico de su antecesor. Y recuperar el valor el imperio de la ley y el resperto a los derechos humanos.

¿Fué un error apoyar su candidatura? Ya se mostraron pros y contras en su momento. El apoyo, ni en este caso ni en ningún otro, no debe ser nunca incondicional. Algo tan obvio algunos no son capaces de entenderlo (generalmente son aquellos que tildan de sectáreos (sic) a los demás). Y una democracia que merezca tal nombre debe, no ya permitir, sino promover el escrutinio porpular de todo aquello que haga un cargo electo. Cosa que como en otras ocasiones, es una responsabilidad de doble sentido.

Añadido respecto a las recientes tensiones acerca de Siria:

Estaba prevista la redacción del artículo Libia vs Siria. La escasa y parcial información que llega al público generalista no deja emitir juicios fundamentados, con lo que aqui hay mucho de suposición:

Resulta que en Libia la intervención «humanitaria» occidental estaba motivada por el imperialismo yanki y el control del petróleo, lo cual justificaba que una revuelta similar en Siria fuera ignorada, porque allá no había oro negro. Dos años de tiroteos y bombas después, resulta que ahora sí interesa al imperialismo yanki controlar este país. Y sin despeinarnos.

Actuar y no actuar tiene el mismo valor político. No es un argumento muy poderoso. Más o menos tanto como la excusa de las armas químicas sirias. ¿Porque no algo más original; digamos, llevar un barco a la costa y hundirlo?

Juzgar la moralidad y efectividad de ocupar un pais para evitar guerras civiles es una cosa. Ocuparlo porque sí, inventándose excusas («créame, hay armas de destrución masiva») es otra. Pero condenar lo blanco y lo negro a la vez no tiene sentido alguno.

Y precisamente, una intervención militar en aquel contexto (reacción tardía a las revueltas de la «primavera árabe», aprobación de la actuación en Libia) tenía sentido y cierta cobertura moral. Ahora no es más que una repetición del teatrillo de Irak. ¿Y Francia? Otro sinsentido, más teniendo un presidente «socialista». Por lo visto, los antiguos vínculos coloniales son los que empujan a Francia adentro, y al Reino Unido afuera, pero este argumento también se antoja endeble.

Al menos en Eldiario.es e Infolibre.es se pueden leer algunos artículos que denuncian el oscurantismo informativo de toda esta historia.

soy liberal, pero…

Cuantísimas veces hemos tenido que soportar la retahíla de «yo no soy racista/xenófobo/lo-que-sea, pero…» para a continuación soltar una perla de alta graduación propia de aquello que se afirma no ser.

Pues buen, en el caso del liberalismo, sorprendentemente nos encontramos con el caso opuesto. Es magnífico ver como apóstoles de la «resposabilidad individual» abominan de cualquier servicio o protección que pueda ofrecer el Estado (porque coarta la libertad y somete al individuo, dicen) y por supuesto demonizan cualquier subsidio o subvención (condenando de «paniaguados y estómagos agradecidos» a quien la perciba)… excepto cuando se trate de algo que les afecte directamente. Y aquí tenemos un precioso ejemplo del probo todólogo Pedro Schwarz.

Este no es más que un ejemplo flagrante, pero a cada mentecato «liberal» que se encuentren, sigan el rastro del dinero… ya no es que sean opinadores a sueldo -que lo son- es que de un modo más o menos directo somos los demás quienes les acabamos pagando.

Y por si alguien todavía no se ha enterado, el corporativismo paniaguado de nuestros voceros y correveidiles no es liberalismo, ya que ninguna libertad defienden. Bueno, si, la de las clases altas para hacer aún más lo que deseen, aunque suponga arruinarse a la larga.

http://www.meneame.net/story/cabreo-liberal-pedro-schwartz-tras-levantarle-coche-oficial/1

los economistas molan (II)

En este enlace, podemos ver uno de los artículos más hilarantes sobre el mundo de la economía que han aparecido en mucho tiempo; obviamente dejando aparte el escándalo Reinhart-Rogoff, que es lamentablemene serio (aunque prestigiosos expertos españoles siguen citándoles -y además errando de obra-. Denigrante artículo de principio a fin)

En el artículo que cito, compara al Nobel Krugman con Voltron, robot de serie infantil japonesa que en cada episodio se enfrenaba a una poderosa y maligna robestia, que por supuesto acababa venciendo con el uso de su espada.

Las robestias de hoy son políticos, periodistas o expertos tipo Quiñones que apelan a prejuicios, a «todo el mundo lo sabe» o en el mejor de los casos a estudios o datos sesgados para justificar que la desregulación, la redistribución perversa y la austeridad son solución y no causa de la situación actual. Y quien no opine asi, es un terrorista.

En el artículo se menciona que la «espada» de Krugman para acabar con los sucesivos cantamañanas de turno es el «simple» modelo IS-LM, condensación del Keynesianismo. Pero claro ¿para qué recurrir a un «viejo» modelo que funciona, pudiendo sacar de la manga cualquier otro que nos diga lo que queremos oir, verdad señor Laffer?

Editado: Añadido el enlace a wikipedia del modelo IS-LM.

inversobres

El gobierno de Mariano trabaja para que vuelva la confianza, no ya en España, sino en toda Europa, de los inversobres:

(youtube.com)

¿El invierno del descontento? Bién, gracias. No deja de tener miga que cuando se redactó la entrada no se preveía que estallase la avalancha de noticias de la rama Bárcenas del caso Gürtel, que siguiendo la tónica habitual, no son lo más sonjorante. Ese honor corresponde a la ejemplar reacción de dignidad y responsabilidad de la cúpula del PP. Y como muestra, una frase que pasará a la historia de la oratoria (es una verdadera pena no poder identificar la expresión de la sra. Merkel en el momento exacto que oye semejante prodigio, aunque de todos modos su expresión de entusiasmo y admiración por su compañero de comparecencia es patente):

(youtube.com)

Sin duda alguna, de vivir hoy Demóstenes y Cicerón, se olvidarían de Calíope y adorarían a Mariano Rajoy.

hacia el invierno del descontento

El «invierno del descontento» original corresponde al de 1978-79 en el Reino Unido. La conjunción de mala situción económica (escaso crecimiento, alta inflación, crisis del petróleo), agotamiento y torpeza del gobierno laborista («Crisis, what crisis?» frase atribuida a James Callaghan, que si bien no la pronunció literalmente, sí la dió a entender, con los previsibles efectos incendiarios) crearon un entorno de malestar en amplios sectores (funcionarios, obreros industriales, mineros…), que junto con la implacable campaña de prensa y oposición dieron lugar a éste y la posterior victoria de la revolucionaria Thatcher en 1979.

Ciertamente, la situación española es diferente en muchos aspectos, pero existe un caldo de cultivo que lleva ya mucho madurando, y el nuevo gobierno yihadista trabaja duramente para que no quede un colectivo sin atacar (funcionarios en general, profesores, estudiantes, personal médico, dependientes, jueces, jubilados…).

Los deshaucios y el desmantelamiento del sistema de salud madrileño ya han puesto en marcha un continuo de protestas. En la medida que vayan añadiendose nuevos colectivos en la calle, y estos sean demonizados y reprimidos con violencia (especialmente si se trata de jubilados o dependientes) puede prender una verdadera corriente de ira dificilmente controlable.

Pero la parte más tenebrosa no es el posible efecto directo que pueda tener una acentuación del malestar y su expresión pública, sino el efecto político:
1) Una vez terminado el ciclo electoral, cada día se hace más próximo el segundo rescate financiero a España, con el añadido coste político y humillación que conlleva.
2) El PP no va a convovar nuevas elecciones de ninguna de las maneras (aunque las volvería a ganar).

Esto hace pensar que la actual jeraquía del PP buscará un recambio a Mariano, lo que nos lleva al ejemplo británico: ¿la esperanza española será -la ahora casualmente ociosa- Aguirre?

De ser así el invierno del descontento degeneraría en el año de la total ignominia.